jueves, 20 de agosto de 2015

Como enfrentar el bullying en la calle y la escuela



Lamentablemente el bullying es algo que ha existido a lo largo de la historia, pero sólo ahora se le vino a dar la importancia que este tema tiene, lo más común es que se hable sobre bullying en niños,  pero la verdad es que en cualquier momento de nuestra vida, en el trabajo, la familia, amigos y hasta en el lugar donde vivimos estamos expuestos a sufrir de bullying o maltrato, o ya lo estamos haciendo pero lo vemos como algo natural y no realmente como el problema que es.

Pero antes de comenzar a darte consejos para enfrentar el bullying debes saber que por esto se entiende a cualquier acto de mal trato, abuso, intimidación, agresiones físicas o sicológicas que, con el paso del tiempo, van afectando la autoestima y el crecimiento personal.

Ahora, los adultos tenemos una conciencia más clara de este tema, pero si se trata de un niño cambian las cosas, puesto que un niño aún no tiene una personalidad y un criterio definido que le ayude a poner en su posición a las personas que le estén causando daño; por esto si piensas que tu hijo sufre de bullying debes hacer inmediatamente algo al respecto, ten presente que esto no es un juego, muchas vidas se han perdido por culpa de esta problemática, ya que han existido muchos casos donde los niños son maltratados y golpeados hasta que son inducidos a la muerte o a la depresión, donde creen que su única solución es el suicidio.

No obstante, para enfrentar esta problemática queremos darte algunos consejos sobre lo que debes y no debes hacer si tu hijo se encuentra en esta posición.

Generalmente tiene un pasado cargado de maltrato y vive una realidad despojada de afecto y comprensión en su entorno. Recuerda que el maltrato comprende tanto acciones de agresión física o emocional contra alguien, como también medidas de sobreprotección que anulan a un sujeto. El matón puede ser el clásico “niño de mamá” a quien le complacen cualquier capricho solamente por deshacerse de él. En el fondo es alguien con una gran necesidad de ayuda.

No confundas un “gruñón” con un “abusivo”. El primero puede ser alguien de mal humor o agresivo en sus reacciones, pero actúa solo y únicamente en función de reaccionar a algún estímulo; no emprende acciones persecutorias.El abusón en cambio acosa sin motivo aparente.
Enfrentar a los abusadores. No hay otro camino

En esto no hay matices: a los matones hay que enfrentarlos. No hay otro camino. Enfrentarlos significa denunciarlos, reprobarlos y defenderse de ellos. Y esa es la paradoja, porque precisamente eligen como víctimas del bullying a las personas que muestren menos habilidades para ponerlos en su sitio.

Debes tener en cuenta que el “matón” sólo actúa si ve que las circunstancias son aptas para ello. Así que lo primero que debe existir es un conjunto de medidas preventivas. Es responsabilidad de todos promover valores de tolerancia, respeto y solidaridad en donde estemos. Nunca participes de la burla o de la victimización de otros así pienses que “no es grave”, sino una broma sin importancia. Si lo haces, alimentas la cultura del matoneo de la que tú mismo o alguien muy querido pueden ser víctimas más adelante.

Si te sientes perseguido o acosado por uno de estos grupos, no temas denunciar. Sabes que te dirán “llorón” o “delator”, pero esa acusación es una simple táctica para mantener el abuso.Debes encontrar el valor dentro de ti mismo para exponer tu queja de una manera coherente y con la mayor contundencia posible. Si no te sientes capaz de eso, pide ayuda. Pero nunca, NUNCA, te quedes callado.

En el momento en que tú u otra persona estén siendo víctimas de alguna forma de matoneo, procura tomar la mayor cantidad de datos posibles. Fecha, hora, lugar y todo aquello que te pueda servir eventualmente como prueba.
Si eres padre o madre, presta atención al ensimismamiento o tristeza en tus hijos. Si ves que no tiene muchos amigos y de alguna manera teme el contacto con sus pares, puede estar siendo víctima de matoneo. Ayúdale a enfrentar el problema con afecto y firmeza, sin dudarlo.